Ayer a la tarde después de hacer unas compras me quedaron unas bolsas de polietileno arriba de la mesa, cuando las agarro para guardarlas veo que en sus laterales, además de tener el nombre del súper mercado al que pertenecen noté que tiene varias inscripciones a las que nunca les había prestado especial atención.
Recordaba aquella charla sobre sustentabilidad en DOW y los datos precisos que habían sido arrojados en cuanto a las capacidades y limitaciones de estas nuevas bolsas. Y es confuso el comparar los escasos datos impresos en la bolsa con los mencionados por los expertos.
Todo parece indicar que la principal preocupación de los supermercados es cuidar el medio ambiente, pero la verdad que no se hasta que punto esto es así, si pensamos en el mal manejo de la información y por que no del reparto de las bolsas a la hora de las compras.
En ellas se puede leer una precisa aclaración que dice: “Esta bolsa degradable es una opción transitoria para el cuidado del medio ambiente. Te proponemos reducir significativamente su consumo como medida efectiva contra la contaminación del planeta” Todo lindo hasta acá, pero en la misma bolsa, en otro de sus lados hay un logo que indica que posee la capacidad de ser reciclada, cuestión imposible de realizar ya que poseen unos componentes químicos (los famosos “oxo”) que le quitan esta cualidad y les aporta otros extrañamente dudosos. Estas son dos de las desinformaciones sobre la problemática. Y no olvidemos que la producción de estas bolsas esta autorizada por la Provincia de Buenos Aires según un sello que llevan impreso.
El repartir bolsas oxo degradables, no soluciona el problema ni intenta hacerlo, por el contrario, colaboran al mal uso del producto, ya que da por sobre entendido que las personas una vez que hayan transportado su mercadería las arrojan sin vergüenza en el medio ambiente. ¿Por qué digo esto? Porque la especial característica estructural de una bolsa oxo es su degradación por acción mecánica del viento por ejemplo o por la acción de la luz solar. ¿Qué sucede? Para que esto ocurra la bolsa debe si o si estar en contacto con estos factores lo que indica que están pensadas para volar entre nosotros. Porque una bolsa oxo como relleno sanitario, se comporta de la misma manera que las antiguas y estigmatizadas de polietileno.
Esta temática parece ser por demás ambigua. ¿Entonces cuales podrían ser algunas soluciones?
- Soltar las bolsas oxo al viento hasta que se degraden?
- Esperar a que la gente vuelva a la antigua lata de residuos sin bolsa?
- O proponer bolsas más resistentes con mayor capacidad de transporte?
- Cobrar por el uso de ellas contribuiría a la reducción, porque las personas sufren cuando se les toca el bolsillo.
- Proponer bolsas verdaderamente reciclables y no aquellas que tras su degradación sueltan algunos metales pesados producto de los químicos añadidos.
Después de dicho todo esto que se podría recomendar en cuanto a uso, información y responsabilidades? Yo diría: MODERACION.







